Ya se había convertido casi en una tradición que Tadej Pogacar pusiera el broche a la temporada con un vistoso triunfo en el Giro de Lombardía, el último de los cinco Monumentos. Todavía queda alguna carrera de relieve como la París-Tours, mañana, o el Tour de Guangxi, que pondrá el cierre al WorldTour del 13 al 18 de octubre, pero la ‘Clásica de las Hojas Muertas’ se erige como una fiesta final de otoño, la última gran batalla entre los grandes del pelotón. Pogacar ha ganado la clásica italiana cinco años consecutivos, un repóquer que iguala al mítico Fausto Coppi. Su autoridad ha sido tal, que resulta difícil recordar quién fue el anterior que inscribió su nombre en su palmarés. Se trata de Jakob Fuglsang, ya retirado.
La ausencia de Pogacar en su clásica más dominante abre mucho el pronóstico, aunque la mayoría de miradas apuntan a un mismo nombre: Remco Evenepoel, segundo clasificado en las dos ediciones anteriores. El belga tiene una oportunidad de oro para conquistar una carrera con la que, además, tiene una asignatura pendiente. Remco sufrió una terrible caída en 2020, precisamente el año de la victoria de Fuglsang, al precipitarse por un puente en una bajada y romperse la pelvis. Aquel accidente, en una extraña edición que se disputó el 15 de agosto por los reajustes de calendario de la pandemia, le dejó también marcado en el futuro para acometer los descensos. Con esos miedos ya superados, el reciente campeón de Europa buscará hoy su tercer triunfo en un Monumento, tras su doblete en la Lieja-Bastoña-Lieja. No lo tendrá fácil, porque por esa puerta abierta quieren colarse otros candidatos como McNulty, Del Toro, Seixas, Ciccone, Roglic, Pidcock, Carapaz, Storer, Yates, Healy… Españoles también hay, un total de quince, y dos de ellos ya conocen el sabor de este podio: Enric Mas y Mikel Landa. Que caigan las hojas…