“Tampoco estoy en las mejores condiciones de salud, pero es un Europeo y mola correrlo”, decía Benjamín Noval, visiblemente acatarrado, horas antes de lucir el maillot arcoíris de campeón del mundo en Liubliana (Eslovenia). Allí, el joven asturiano (17 años) trató de despedirse a lo grande de la categoría júnior (en 2027 estará en profesionales con el Netcompany Ineos) replicando lo conseguido en Canadá (doblete de oros en ruta y crono) en los campeonatos de Europa, pero las piernas claramente no eran las mismas. Pese a ello, lo dio todo y trató de romper el grupo de favoritos en varias ocasiones, pero las circunstancias de carrera tampoco le acompañaron (fue 16º). Sí lo hicieron para Aitor Martínez (17 años), otra muestra de la inagotable mina de talento con la que cuenta el ciclismo español en estos momentos. El barcelonés, formado el año pasado en las filas del equipo filial del Polti VisitMalta de Alberto Contador, se colgó la medalla de plata en la prueba de fondo júnior gracias a un tramo final de carrera vibrante y del que fue absoluto protagonista. Aitor provocó un corte por sorpresa, lo que obligó a Noval a permanecer a la expectativa en un segundo grupo. No tuvo el gas suficiente para seguir la estela del noruego Elias Dybing, que con su dorsal 13 colocado al revés en su espalda esquivó la mala suerte para colgarse el oro gracias a un ataque certero en el último paso por la cota. Pero sí tuvo el pundonor suficiente para atacar a falta de 5 km, batir al neerlandés Jop van den Biggelaar al esprint y colgarse la plata. Aprovechando su conocimiento del terreno y las carreteras, sobre extensas llanuras verdes del territorio esloveno, Gal Stare (canterano del Soudal Quick-Step) se escapó en solitario desde bien temprano. Se quiso marcar un ‘Pogacar’ e intentar completar en cabeza la mayor parte de los 105 km que componían el trazado, y con el paso de los minutos mantuvo viva la llama de la esperanza. Las vueltas al circuito se sucedían y su ventaja, ligeramente superior a 1 minuto, se mantenía intacta. En el pelotón, donde reinó cierto desconcierto, la Selección española dejaba hacer a otros bloques. Noval, agazapado, esperaba su momento. No debía precipitarse el español, que simplemente se mostró a 37 km de meta para hacer una selección del grupo de favoritos en la dura subida a Mozjanca (2,1 km al 10,1%) a base de ritmo. Y es que Noval contaba en el grupo con tres compañeros de selección, una superioridad numérica que no siempre está bien jugada... España, pese a contar con la mejor mano, empleó mal sus cartas tácticamente cuando a falta de 24 km se formó un corte provocado por Aitor Martínez con el que se dio caza al escapado Stare. Noval no entró delante, pero sí lo hicieron bastante corredores de bloques potentes, como Países Bajos y Bélgica, que se entendieron muy bien en los relevos. Al toque de campana, la situación era complicada para los intereses de Noval y la Selección española, especialmente porque el teórico caballo ganador del equipo se encontraba a medio minuto de la cabeza de carrera. Cierto es que se pudieron tomar otras decisiones, pero visto lo visto la apuesta por Aitor no salió para nada mal. El de Barcelona iba pletórico, rebosante de confianza, y lo demostró cada vez que pudo. No resistió el ataque y ritmo posterior del noruego, pero tuvo arrestos para distanciarse del grupo perseguidor y asegurarse medalla. En el esprint, consumó la plata, la séptima medalla para España en apenas diez días entre Mundiales (dos oros de Noval, uno de Neila, y plata y bronce de Héctor Álvarez) y Europeos (Álvarez y Martínez). Otra joya empieza a brillar. “Estoy muy contento con el resultado, pero me deja un sabor agridulce porque me he sentido muy fuerte y quizá haya gastado de más en el llano y luego lo he pagado en la subida con respecto a los que se habían guardado un poquito más. Al final, la plata sienta muy bien, pero por dentro me quedo tocado porque quería más”, ha explicado un ambicioso Aitor Martínez ya con la medalla de plata colgada al cuello.